El Centro para el Desarrollo del Indígena Amazónico (CEDIA) quedó seleccionado entre los tres finalistas de la categoría «Responsabilidad social empresarial con enfoque intercultural» en el VIII Concurso de Buenas Prácticas Interculturales.
El certamen, organizado por el Ministerio de Cultura, es una iniciativa destinada a identificar y difundir políticas, programas, proyectos y servicios que asumen la diversidad cultural como un eje fundamental contra la discriminación étnico-racial. En esta octava edición, que por primera vez permitió la participación de entidades privadas junto a las públicas de alcance nacional, regional y local, se convocó a postulaciones orientadas a fortalecer una sociedad más justa y equitativa.
La práctica presentada, denominada «Planes de Vida: metodología intercultural para el fortalecimiento de la gobernanza territorial y el desarrollo autónomo de los pueblos indígenas», fue seleccionada entre 187 postulaciones de entidades públicas y privadas de todo el país. Dicha práctica se implementa en comunidades nativas y campesinas ribereñas situadas en las regiones de Loreto, Ucayali, Cusco y Madre de Dios, donde la institución acompaña procesos de desarrollo organizativo y territorial.

Esta metodología consiste en un ejercicio participativo mediante el cual las propias comunidades construyen de manera colectiva su visión de futuro en aspectos clave como el bienestar, la economía, la organización y la gestión sostenible de sus recursos naturales. La herramienta integra los conocimientos ancestrales, promueve la inclusión de mujeres, jóvenes y adultos mayores, y respeta las instancias tradicionales de decisión, como la asamblea comunal.
De este modo, los Planes de Vida contribuyen a fortalecer la gobernanza territorial, la capacidad de gestión de los pueblos indígenas y su articulación con entidades públicas y privadas. La metodología reconoce, además, que las comunidades y las instituciones públicas no siempre interpretan de la misma manera conceptos como salud, educación, economía o desarrollo. Por ello, los Planes de Vida cumplen una función de interpretación intercultural: permiten establecer puentes entre las prioridades comunales y los sistemas públicos de planificación, inversión y prestación de servicios.
La experiencia demuestra que una ciudadanía activa requiere comunidades informadas, organizadas y con capacidad para formular propuestas, establecer prioridades e interlocutar con el Estado y otros actores. En territorios amazónicos donde persisten brechas de acceso, representación y atención pública, fortalecer estas capacidades constituye una condición indispensable para una democracia intercultural efectiva.

Este reconocimiento compromete a CEDIA a continuar fortaleciendo los Planes de Vida como instrumentos efectivos para la planificación, la incidencia y la articulación con entidades públicas y privadas. El desafío es asegurar que las decisiones construidas desde las comunidades tengan una expresión concreta en políticas, servicios, inversiones y mecanismos de gestión territorial.
Desde CEDIA renovamos nuestro impulso de seguir trabajando de la mano con las comunidades nativas y campesinas ribereñas, promoviendo herramientas participativas que fortalezcan su gobernanza territorial, pongan en valor sus conocimientos ancestrales y contribuyan a la construcción de un país más justo, inclusivo y respetuoso de su diversidad cultural.



