El Mecanismo de Compensación de Multas: una oportunidad para fortalecer la gestión forestal comunitaria

Carmen Ruiz Patow
Coordinadora de Proyecto
Hilda Morales Peña
Especialista en RR.NN

Durante muchos años, las multas por infracciones a la legislación forestal representaron para las comunidades amazónicas una carga difícil de superar. Más allá de la sanción económica, implicaban enfrentar procedimientos administrativos complejos, limitaciones organizativas, poca asistencia técnica y dificultades logísticas propias de territorios alejados.

Foto: CEDIA

El Mecanismo de Compensación de Multas (MCM), impulsado por OSINFOR, se presenta como una alternativa que permite cumplir sanciones administrativas sin realizar un pago monetario directo, mediante acciones de conservación, vigilancia y gestión sostenible de los bosques

Sin embargo, el verdadero valor del mecanismo no radica únicamente en ofrecer una alternativa al pago de una multa. Su mayor potencial consiste en transformar una sanción administrativa en una oportunidad para fortalecer la gobernanza comunitaria, activar estructuras de vigilancia territorial y promover una relación más participativa entre el Estado, las comunidades indígenas y las organizaciones de apoyo.

Por ello, la pregunta central no debería ser ¿cuántas comunidades ingresan al mecanismo?, sino ¿cuántas logran sostener sus compromisos de conservación durante toda la vigencia del proceso?


«Sin embargo, el verdadero valor del mecanismo no radica únicamente en ofrecer una alternativa al pago de una multa. Su mayor potencial consiste en transformar una sanción administrativa en una oportunidad para fortalecer la gobernanza comunitaria, activar estructuras de vigilancia territorial y promover una relación más participativa entre el Estado, las comunidades indígenas y las organizaciones de apoyo»


La experiencia demuestra que los principales avances del MCM no surgieron únicamente desde la normativa, sino del trabajo articulado entre instituciones públicas, organizaciones indígenas y actores de la sociedad civil. Una de las principales barreras que limitaba el acceso de las comunidades era la exigencia del pago inicial o refinanciamiento de una UIT.

Luego de la incidencia técnica impulsada por CEDIA y sus aliados, esta barrera fue eliminada y se habilitó la acreditación mediante los Comités de Vigilancia y Control Forestal Comunitario (CVCFC). Esta mejora permitió que un primer grupo de 32 comunidades accediera al MCM. Posteriormente, la implementación del mecanismo en las cuencas de los ríos Tapiche y Blanco generó nuevos aportes técnicos que contribuyeron a optimizar los procedimientos y facilitar la incorporación progresiva de más comunidades.

Foto: CEDIA

Estas experiencias territoriales alimentaron espacios de diálogo entre la Gerencia Regional de Recursos Naturales y Gestión Ambiental de Loreto (GRRNGA), ORPIO, AIDESEP, OSINFOR y CEDIA, donde se abordaron temas vinculados a la vigencia de las juntas directivas comunales, la proporcionalidad entre las hectáreas sujetas a compensación y el monto de la multa, así como otros ajustes orientados a incrementar la viabilidad y accesibilidad del mecanismo. 

Como parte de este proceso de mejora continua, CEDIA, la GRRNGA y OSINFOR desarrollaron durante 2024 un piloto en diez comunidades de las cuencas de los ríos Amazonas y Ucayali. La experiencia permitió evaluar la aplicación práctica de la directiva vigente, identificar limitaciones operativas y recoger aportes desde las propias comunidades. Los resultados obtenidos sirvieron como sustento técnico para la modificación y simplificación de la directiva del MCM, contribuyendo a mejorar los procedimientos y facilitar el acceso al mecanismo. 

Como resultado del acompañamiento, articulación e incidencia impulsados por CEDIA, 94 comunidades ingresaron al MCM, involucrando más de 111 mil hectáreas de bosque y cerca de 9,772 UIT, equivalentes a más de 47 millones de soles en compromisos de conservación. A ello se suma el fortalecimiento de más de 100 Comités de Vigilancia y Control Forestal Comunitario reconocidos por la autoridad forestal regional y la participación activa de 824 custodios forestales comunitarios que contribuyen a la protección de los bosques amazónicos. 


«La experiencia permitió evaluar la aplicación práctica de la directiva vigente, identificar limitaciones operativas y recoger aportes desde las propias comunidades. Los resultados obtenidos sirvieron como sustento técnico para la modificación y simplificación de la directiva del MCM, contribuyendo a mejorar los procedimientos y facilitar el acceso al mecanismo»


No obstante, detrás de estas cifras existe una realidad que pocas veces se visibiliza. El ingreso de una comunidad al mecanismo no representa el final del proceso, sino el inicio de una etapa de responsabilidades. La resolución que aprueba el MCM activa la capacidad de actuación de la comunidad a través de sus comités de vigilancia, los cuales deben implementar y dar seguimiento al Plan de Conservación aprobado. 

Allí comienza el verdadero desafío: sostener la gobernanza forestal comunitaria. El éxito del mecanismo depende de que los comités mantengan activos los procesos de monitoreo, conservación y reporte, demostrando con evidencias el cumplimiento de los compromisos asumidos ante OSINFOR. 

Foto: CEDIA

El mecanismo exige resultados verificables y seguimiento continuo. Si durante dos años consecutivos no se acredita el cumplimiento de las acciones establecidas en el Plan de Conservación, la comunidad puede perder el beneficio otorgado. Por ello, la etapa de cumplimiento requiere tanta atención como la etapa de ingreso. 


«No obstante, detrás de estas cifras existe una realidad que pocas veces se visibiliza. El ingreso de una comunidad al mecanismo no representa el final del proceso, sino el inicio de una etapa de responsabilidades. La resolución que aprueba el MCM activa la capacidad de actuación de la comunidad a través de sus comités de vigilancia, los cuales deben implementar y dar seguimiento al Plan de Conservación aprobado»


Allí comienza el verdadero desafío: sostener la gobernanza forestal comunitaria. El éxito del mecanismo depende de que los comités mantengan activos los procesos de monitoreo, conservación y reporte, demostrando con evidencias el cumplimiento de los compromisos asumidos ante OSINFOR. 

El mecanismo exige resultados verificables y seguimiento continuo. Si durante dos años consecutivos no se acredita el cumplimiento de las acciones establecidas en el Plan de Conservación, la comunidad puede perder el beneficio otorgado. Por ello, la etapa de cumplimiento requiere tanta atención como la etapa de ingreso.

El MCM ha evolucionado gracias a la articulación entre actores públicos, organizaciones indígenas y entidades de apoyo. Si antes el reto fue eliminar las barreras de acceso, hoy el desafío es fortalecer la sostenibilidad del mecanismo y garantizar que las comunidades cuenten con las capacidades necesarias para cumplir y reportar adecuadamente sus compromisos. 

Foto: CEDIA

A la fecha, tres comunidades han culminado exitosamente sus procesos de compensación mediante acciones de conservación y manejo sostenible de sus bosques. Este resultado demuestra que el mecanismo funciona cuando existe una combinación adecuada de gobernanza comunitaria, asistencia técnica, seguimiento y articulación institucional. También evidencia que el éxito no se mide únicamente por el ingreso al mecanismo, sino por la capacidad de sostener los compromisos asumidos hasta su culminación. 


«El MCM ha evolucionado gracias a la articulación entre actores públicos, organizaciones indígenas y entidades de apoyo. Si antes el reto fue eliminar las barreras de acceso, hoy el desafío es fortalecer la sostenibilidad del mecanismo y garantizar que las comunidades cuenten con las capacidades necesarias para cumplir y reportar adecuadamente sus compromisos»


De cara al futuro, resulta fundamental consolidar el MCM como una herramienta de legalidad forestal inclusiva, participativa y territorial. Continuar fortaleciendo los comités de vigilancia, mejorar la planificación del cumplimiento, mantener una adecuada gestión de la información y reforzar la articulación entre comunidades, organizaciones indígenas, autoridades forestales, OSINFOR y entidades de apoyo como CEDIA permitirá que más comunidades culminen exitosamente sus procesos de compensación y fortalezcan sus capacidades para realizar un aprovechamiento forestal sostenible, responsable y conforme a la normativa.