Un vínculo forjado en el territorio: La Comunidad Nativa de Timpia reconoce la contribución del CEDIA a su desarrollo

Un vínculo forjado en el territorio: La Comunidad Nativa de Timpia reconoce la contribución del CEDIA a su desarrollo

El pasado 29 de septiembre, el Centro para el Desarrollo del Indígena Amazónico (CEDIA) fue distinguido con un reconocimiento especial por la amplia trayectoria de apoyo al desarrollo comunal y la defensa de los territorios indígenas en el Bajo Urubamba en Cusco, en el marco del 72° aniversario de la Comunidad Nativa de Timpia.

El reconocimiento, otorgado junto a otras instituciones y personalidades que han contribuido al bienestar de la comunidad Matsigenka, simbolizó el agradecimiento de Timpia hacia quienes han acompañado su historia y crecimiento.

Foto: Yamira Figueroa / Lelis Rivera, presidente de CEDIA, y el Director Regional Sur, Ricardo Risco, junto a otras personalidades posando con la placa de reconocimiento entregada por la CN Timpia.

La relación entre CEDIA y Timpia se remonta a principios de los años ochenta, cuando la organización inició sus primeras acciones en la zona con el propósito de apoyar los procesos de reconocimiento y titulación de comunidades nativas. Timpia fue uno de los primeros territorios donde se trabajó el saneamiento físico legal, convirtiéndose en el punto de partida para extender esta labor a otras comunidades del Bajo Urubamba.

Timpia, ubicada en el encuentro del río Urubamba y el río Timpia, se convirtió además en un punto estratégico para las operaciones del CEDIA. Su pista de aterrizaje permitió la llegada de la avioneta de “Alas de Esperanza”, que facilitó los sobrevuelos destinados a identificar los asentamientos de pueblos en aislamiento en el Alto Timpia y Camisea, que dieron origen a la Primera Reserva del Estado a favor de los Pueblos Indígenas en Aislamiento Kugapakori -Nahua.

Más adelante, este mismo espacio serviría como centro de gestión logística para los equipos del CEDIA y The Field Museum of Chicago para elaborar el Inventario Biológico Rápido y, posteriormente, los expedientes para la creación del Santuario Nacional Megantoni, así como del complejo de Áreas Naturales Protegidas de Vilcabamba (Reservas Comunales Machiguenga y Ashaninka con el Parque Nacional Otishi) que constituyen un hito en la protección del patrimonio natural y cultural de la región, un legado perpetuo que ahora es orgullo de la región del Cusco.

Foto: Yamira Figueroa / Río Urubamba – Cusco.

Durante los años de intervención en este sector, CEDIA brindó asesoría técnica para las capacitaciones en gestión comunitaria y fortalecimiento organizacional a todas las comunidades de la cuenca. En Timpía se gestaron procesos clave, como la conformación del COMARU (Consejo Machiguenga del Río Urubamba), que marcó un precedente en la articulación regional de las comunidades del Alto y Bajo Urubamba, que se fundó en la hermana comunidad de Poyentimari.

El acompañamiento del CEDIA durante su paso por la comunidad continuó con nuevos proyectos orientados a otorgar y consolidar la seguridad jurídica sobre sus territorios y mejorar las condiciones de vida. Se les brindó apoyo para la ampliación del territorio, la construcción de la casa de visitantes y la posta sanitaria, la implementación de huertos familiares y chacras comunales, la construcción de un albergue ecoturístico y el desarrollo de su artesanía.

Foto: Yamira Figueroa / Artesana de la CN Timpia realizando el tejido de esteras característico de la zona.

Después de más de 15 años, el CEDIA regresó a Timpia el 2023 con un nuevo proyecto centrado en actualizar los planos de demarcación territorial de siete comunidades del Bajo Urubamba, incluida Timpia. En palabras del jefe comunal, Nicodemo Ninasho: “Mi más sincero agradecimiento al CEDIA y a su equipo técnico por todo lo que han hecho por mi comunidad, su dedicación y compromiso son admirables. No puedo dejar de mencionar el impacto que han tenido en mi comunidad, los programas y proyectos que han implementado han transformado vidas y han contribuido significativamente a nuestro desarrollo».

Durante su visita, el Presidente del CEDIA, Lelis Rivera, y el Director Regional Sur, Ricardo Risco, se reencontraron con viejos amigos. Este encuentro revivió recuerdos de los primeros proyectos en la zona, así como los desafíos y aprendizajes compartidos con la comunidad.

Lelis Rivera, destacó el progreso visible de Timpia —su infraestructura, sus vías de transporte y su crecimiento urbanístico—, pero también invitó a no perder los valores esenciales que sostienen la vida comunal: las faenas colectivas, el trabajo compartido y la relación cercana con el bosque. “El desarrollo debe caminar junto a la identidad”, enfatizó.

Ricardo Risco, agregó: “La comunidad está en proceso de transformación, y es fundamental que el fortalecimiento organizacional avance de la mano con ese desarrollo, para seguir protegiendo su mayor patrimonio: el territorio.”

El reconocimiento entregado por la Comunidad Nativa de Timpia al CEDIA trasciende lo simbólico. Representa la memoria viva de una relación que contribuyó al fortalecimiento de los territorios indígenas del hermoso paisaje del Bajo Urubamba y que continúa apostando por un futuro donde el progreso y la identidad caminen de la mano.

Redacción: Helen Quiroz

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